jueves, 16 de junio de 2016

A. Lisset del Río: Saga 'Heled: Inicio. Fin del equilibrio'

Armida Lisset del Río Quintanilla (Lisset del Río) es una jovencísima e interesante escritora mexicana. Ha creado una ambiciosa saga fantástica en la que coexisten dos mundos: Benaia y Abadon, y ha recreado un idioma propio:'Empreore dif entendoria hastalpeli dif orso's dif eflix e tarden'. "Heled, está basada en una serie de sueños que he tenido desde pequeña -asegura Lisset-, sueños llamados por mi familia como "interactivos", ya que lo que me sucedía en ellos, se reflejaba a mi despertar, de una o de otra forma", concluye su explicación. Lisset escribe e imprime, y su padre encuaderna artesanalmente lo que esta autora mexicana define como "la primera saga de literatura fantástica de México". Heled es la primera entrega de tres sagas  y 12 libros.

Tendréis oportunidad de escucharla en un vídeo de Canal Libretería en el que ofrece todo tipo de detalles sobre su ambiciosa historia, y nos lee la introducción de Heled y parte del capítulo primero. Vaya como adelanto uno de los pasajes del primer tomo de la saga Heled: 'Inicio. Fin del equilibrio':



"Mientras sucedía esto, en el Sur, en el Suroeste, fue Hachila la que entró y en un abrir y cerrar de ojos, mató a la esposa de Onán con el bebé en brazos para protegerlo, él, a pesar de ser tan pequeño, vio a su madre soltando lágrimas sin llanto alguno y la abrazó, Hachila se dio cuenta y le dijo a sus Acar’s, que tomaran al bebé. Al intentar acercarse a él, comenzó a temblar la casa, cayendo poco a poco cada accesorio, instrumento y cosas, que se encontraban en su interior, Hachila vio a todos lados diciendo que no era posible, miró al bebé lentamente, él volteó reflejándose en sus ojos varios relámpagos. Al ver esto ella, sin pensarlo, de inmediato, ella se transportó a otro lado. En un segundo cayeron tres rayos en la casa destruyéndola por completo, quemando a los Acar’s, dentro de ella hasta calcinarlos, quedando intactos solo el cuerpo de la esposa de Onán, y Bene-berac, este último, inconsciente, abrazando a su madre ya sin vida pero sin ningún rasgo de los relámpagos que deshicieron todo, solo ellos dos sobre un bulto, cubiertos y rodeados de cenizas..."

miércoles, 15 de junio de 2016

Antonia J. Corrales: 'Mujeres de agua'

Ha sido capaz de crear un lenguaje propio: "mujeres de agua", "hombres de viento"... Símbolos propios: "paraguas rojo". E incluso un tema musical compuesto a propósito: "That woman" ('Esa mujer'). Podría haberse quedado ahí, pero ha trascendido a miles y miles de seguidores y seguidoras que se han apropiado de todo eso. Pero además Antonia J Corrales imprime un estilo personal a su literatura que te permitirá reconocer su trazado en sus verbos, sus formas y sus seducciones. A su obra lo llaman literatura romántica. No sé si con aprecio o desprecio. A mi, particularmente, me gusta más romanticismo. No como el trágico de Bécquer. El suyo es esperanzador. El tiempo, no el reloj, eso con lo que a Antonia J Corrales le gusta jugar tanto en su novelas, hablará cuando crea oportuno hacerlo.

Aquí tenéis un fragmento de la recién estrenada 'Mujeres de agua', la novela que le sigue a 'En un rincón del alma':


"-Andreas, ¿por qué la llamabas "mujer de agua"? -le inquirí.
-El agua es el origen de la vida, como vosotras, como todas las mujeres. Se mimetiza con las energías que la rodean, toma mil formas, igual qu elo hacéis las mujeres. Además, tu madre decía que todos los días importantes de su vida estaban pasados por agua -sonri-o-. Ella era toda agua, toda energía y vida. Siempre pensé que algún día se perdería bajo la lluvia, porque el agua era su origen. Cuando se lo decía, ella respondía que para protegerse de la lluvia tenía el paraguas rojo que le regaló Sheela.
-Ahora lo tengo yo -le dije con voz entrecortada.
-Me llamaba "hombre de viento". Decía que los hombres somos como el viento que mueve el agua del mar o los lagos. Vamos y venimos como él, pero que pocas veces nos quedamos en el mismo lugar, porque si lo hiciésemos, dejaríamos de ser..." (...)
"Mientras el coche se alejaba una brisa cálida cimbreó las hojas de los prunos que pobablaban la avenida, agitó levemente las ramas del sauce llorón de la entrada de la casa, se paseó por nuestro pelo, rozó nuestros cuellos y pareció abrazarnos. Estoy segura de que el viento que nos acariciaba era él, Andreas".

Podéis escuchar a Antonia J. Corrales leer otro pasaje de 'Mujeres de agua' en este vídeo de Canal Libretería:

lunes, 13 de junio de 2016

Benito Olmo: 'La maniobra de la tortuga'

Es la tercera novela de este simpático  gaditano y en algunos 'mentideros' ya se habla de llevar 'La maniobra de la tortuga' al cine. Una novela policíaca con todos los ingredientes de la novela negra más los de nuestra actualidad desbordante:   corrupción, maltrato..., y un crimen que tendrá que resolver un policía madrileño 'castigado' a un destino en Cádiz. Benito Olmo, este autor independiente metido en las costuras de la edición con 'Suma de Letras', se ha convertido en tres golpes de novela en uno de los imprescindibles del género. A continuación, un pasaje de 'La maniobra de la tortuga':





"Manuel acertó a devolver un par de golpes, pero sabía que ya era demasiado tarde y no tardó en trastabillar y tropezar con algo que le hizo caer de culo sobre el suelo de grava del aparcamiento con un estrépito similar al que habría provocado un árbol recién talado. Los matones supieron que no iban a tener otra oportunidad como aquella y, tras saltarle encima, redoblaron sus esfuerzos y le machacaron sin piedad con puñetazos de los que Manuel trató de cubrirse colocando ambas manos frente a su rostro mientras rezaba por no desmayarse. «Como lo haga, soy hombre muerto»".


"En un momento de lucidez, en plena lluvia de golpes con dos indeseables sentados sobre él, alcanzó a recordar las circunstancias que le habían llevado a acabar en el aparcamiento de un burdel perdido de la mano de Dios recibiendo la paliza de su vida".

"Todo había comenzado con la muerte de una chica".

jueves, 9 de junio de 2016

Enrique García Ballesteros: 'Vidas mías'

'AQUÍ UN AMIGO'

Enrique García Ballesteros os presenta "Aquí un amigo", uno de los relatos que componen su obra 'Vidas mías'. En total son diez (las historias) y hablan de sexo, amor y, por supuesto, muerte. Enrique, un irreverente 'recalcitrante' (así se llama además, pero en plural,  la editorial que co-dirige con Noelia Adánez). Algunos de sus relatos no son aptos para menores, hipersensibles o especialmente "chungos", que diría Ballesteros. No sé. A lo mejor es que resulta un cínico existencialista. Este literato incómodo, si le das una oportunidad, probablemente te arranque una carcajada... O más. Y sin otro preámbulo añadido,  dejamos que os presente a su amigo:


«Siempre he tenido una relación muy estrecha con mi pene. Ambos damos lo mejor de nosotros mismos sin exigir nada a cambio. Tratamos de comprendernos mutuamente. Todo lo cual no quita para que a veces tengamos nuestros más y nuestros menos. Quizá hay penes mejores, o mejores personas, no lo sé. Nos conocemos desde que éramos pequeños y hemos crecido juntos. Eso basta. Hemos pasado tanto... El mayor dolor es el que provoca que alguien tan cercano te defraude. Pero ha sido pocas veces. Y, aunque siempre es difícil tener criterio cuando se trata de uno mismo, es posible que más de una vez también yo le haya defraudado. Nunca lo hemos hablado. Hay periodos en que se nota cierto resquemor. Sé que es mejor dejar las cosas claras, para que uno no se vaya emponzoñando hasta explotar un día sin causa justificada, pero creo que nunca ha habido motivos para tanto. Sí es verdad que algunas veces lo he visto cabizbajo; no sé si resentido, pero un poco tristón. Deberíamos tomarnos un tiempo para vivir nuestras vidas de forma más independiente, pero la cosa es de esta manera, qué le vamos a hacer. Lo mejor es adaptarse como se pueda a la vida que le ha tocado vivir a uno. Y, hasta ahora, creo que lo llevamos bastante bien, y no dejamos de tener buenos momentos. Yo me apoyo mucho en él: es más sociable que yo con diferencia. Gracias a él, a sus impulsos, a sus alocadas maneras que complementan mi carácter reservado, conocemos a muchas mujeres que muy pronto pasan a formar parte de nuestro círculo de amigas. A la gente se la conoce bien por las compañías. Reconozco que, aunque resulto agradable, todas me aprecian mucho más cuando lo conocen. Les sorprende que alguien como yo ande con un tipo como ese, y en seguida me miran de forma diferente. Y sé que a él le tomarían por un sátiro si no supieran que alguien como yo le tiene en mucha estima y le acompaña. Algunas se vuelven locas por él y me hacen pasar por invisible; otras, sin embargo, se encaprichan tanto conmigo que pueden llegar a olvidarse de que él existe, o incluso se aprovechan de él sin mostrarle el debido respeto.»


Podéis escuchar a Enrique García Ballesteros leer otro de sus relatos de 'Vidas mías': 'Asueto', en este vídeo de Canal Libretería:


miércoles, 8 de junio de 2016

Truman Capote: 'A sangre fría'

Calló fulminado cuando le faltaba sólo un mes y cinco días para alcanzar la cifra redonda de 60 años de edad. A Truman Streckfus le destrozó la vida un cáncer de hígado. Había adoptado el apellido del segundo marido de su madre, un cubano, Joe García Capote, y se había codeado con las bellas de Hollywood como Marilyn Monroe o Audrey Hepburn. Truman Capote pasaría a la historia como el precursor de lo que más tarde llamarían nuevo periodismo con mayúsculas. Pero eso fue antes de que terminara en las garras de la revista Playboy. De un primer golpe vendió la envidiable cifra de 300.000 ejemplares de esta novela. Esto es una advertencia. Esta historia no es ficción. Hay cinco años de esfuerzos de Truman Capote en una investigación sobre el terreno. Esto que vais a leer es sólo un aperitivo de lo que os espera en 'A sanfre fría':


"Pero la cama estaba vacía aunque parecía que alguien hubiera dormido en ella. Así que fuimos hasta el final del corredor y al abrir la última puerta encontramos, allí en su lecho, a la señora Clutter. La habían atado, también. Pero de otra manera, con las manos por delante, de modo que parecía estar rezando y en una mano tenía, agarraba, un pañuelo. ¿O era un kleenex? La cuerda que le rodeaba las muñecas le bajaba hasta los tobillos que tenía atados uno contra otro y de allí iba al pie de la cama, en una de cuyas patas había sido atada; un trabajo complicado y hábil. ¡Pensar el tiempo que habría requerido! Y mientras tanto la mujer allí, loca de terror... Bueno, pues llevaba puestas algunas joyas, dos anillos (y ésa es una de las razones por las que yo siempre descarté el robo como motivo), una bata, camisón blanco y calcetines blancos. Le habían tapado la boca con cinta adhesiva pero como le dispararon a quemarropa a un lado de la cabeza, la explosión, el impacto, había desprendido violentamente la cinta adhesiva. Tenía los ojos abiertos. De par en par. Como si todavía estuviera mirando al asesino".

lunes, 6 de junio de 2016

Mario Escobar: 'En el lugar más oscuro'

Mario Escobar no descansa. Apenas ha concluido su demoledora gira americana con la promoción de 'Canción de cuna de Auschwitz', y ya tiene en la recámara de su ordenador la siguiente novela: 'En el lugar más oscuro'. Sale a la venta el 9 de junio. Es un relato en el que claramente muestra su faceta ecuánime de historiador y de persona sensible a la adversidad humana. Y se nota esa mano cuando explica de manera equilibrada y sin dejarse vencer por ningún fanatismo lo que sucede en la Siria actual, tras los atentados de París y Bruselas. No pierde por ello la intensidad narrativa a la que nos tiene acostumbrados. Mario Escobar nos desnuda las emociones de unos seres humanos en el borde, en el límite, que lo han perdido todo, y que sólo les queda la vida aunque no sepan si por un tiempo de horas o de minutos. Hemos elegido este fragmento de 'En el lugar más oscuro':



"Mientras Kadar se afana en arreglar el sistema informático, Estelle escucha las palabras del director Murad, sabe que la parte primordial de su viaje consite en escuchar y ver.
-A veces creo que todavía estoy soñando, que esta pesadilla desaparecerá pronto y todo volverá a ser como antes. En contra de lo que piensa la mayoría de la gente la guerra siempre llega silenciosa. Nadie la espera y pocos la desean, pero cuando entra en tu vida no la deja hasta devastarlo todo. No me refiero a los edificios o este hospital que es el sueño de toda mi vida, hablo de las vidas -dice el hombre con un nudo en la garganta. Después aparta las lágrimas de su mente y continúa hablando, como si estuviera pisando brasas encendidas cada vez que ahonda en sus sentimientos-. Después del horror viene la anestesia. Te niegas a sentir y a pensar, no quieres que el temor te paralice y te convierta en un blanco fácil. Mueren tus amigos, se marchan tus familiares, dejas de despertar por las mañanas a tus nietos, tu esposa termina poco a poco, se marchita a tu lado hasta que el misericordioso Dios la lleva a su morada. Este hospital es lo único que me queda. ¿Dónde puedo ir? Ese pensamiento egoísta me atormenta. Me pregunto si me sacrifico por las personas que sollozan en los pasillos del hospital o simplemente me aferro a lo único que logra levantarme cada mañana."

viernes, 3 de junio de 2016

Una vida en diez líneas de Word: 'Héroe a conciencia'

El "cordobés de pura cepa" del que hablaba el escritor y periodista Víctor Fernández Correas en su post de la semana pasada, publicado el 24 de mayo, era Séneca. En las próximas diez líneas de Word os propone que descubráis otro reto: quién se esconde en esta descripción:


Por Víctor Fernández Correas

Un héroe. Otro más. ¿Querencia por ellos? Quizás. Citius, altius, fortius y todo eso. Y no, no es español. Héroe a conciencia, perseguidor de un sueño. Hijo de buena familia, dejó unos estudios que lo encaminaban hacia un futuro gris pero seguro para hacer suyo un trozo de la eternidad. Y lo logró. Un premio, un desafío, conocer sus propios límites. Todo eso le llevó a ingeniar el artefacto con el que desafiar a la física y a la lógica de su tiempo. Donde todos fallaron, donde los fracasos fagocitaron nombres de leyenda, él triunfo. Gracias a eso le llovieron reconocimientos, parabienes. La gloria. Después abrazó el calor de lo que tanto soñó y a ello se dedicó con ahincó durante el resto de sus días. Sin dejar de levantar la vista al cielo, de escudriñarlo con los ojos de quien lo conoció mejor que nadie. Le debía todo lo que fue.